¿Por qué recurrir al aprendizaje
basado en proyectos

EN LA ESCUELA SECUNDARIA?

Luis Sergio Martínez Guzmán[*]



El presente ensayo muestra algunas condiciones que generan la necesidad de abordar el aprendizaje basado en proyectos (ABP) en la escuela secundaria y, en consecuencia, la conveniencia de brindar el acompañamiento a docentes que posibilite un trabajo más eficaz.




Dado que el aprendizaje basado en proyectos (ABP) tiene una larga historia desde la visión de John Dewey y el esfuerzo extendido con William Heard Kilpatrick, se podría pensar que, con suficiente tiempo, ya habría provocado un fenómeno educativo en los ámbitos local y regional que propiciara la organización de foros para analizar los resultados de su aplicación. ¿Qué tan nueva es esta instrucción en México? Lleva dieciséis años planteada de forma expresa en las recomendaciones pedagógicas desde los planes y programas de estudio.

En el programa 2006 se incluye una reflexión del trabajo por proyectos como orientación didáctica indicando que los objetivos “del trabajo por proyectos se orientan a que los alumnos encuentren espacios flexibles de acción […] diseñando procedimientos de trabajo activo y relacionándose de una manera cada vez más autónoma con la cultura y el mundo natural” (SEP, 2006, p. 49).

La naturaleza del proyecto se asume tan amplia que puede involucrar, y se anima a que así sea, la colaboración de distintas visiones: “El trabajo por proyectos implica el abordaje de distintos temas desde las perspectivas particulares de las asignaturas, planteando retos de aprendizaje en los aspectos comunicativos, económicos, afectivos, éticos, funcionales, estéticos, legales y culturales” (SEP, 2006, pp. 49-50).

La recomendación se sostuvo en la emisión del Plan y Programa 2011 considerando que la aplicación del proyecto “favorece la integración y la aplicación de conocimientos, habilidades y actitudes, dándoles sentido social y personal” (SEP, 2011, p. 25) y sugiriendo que era viable un proyecto por cada bloque o “que se planee un sólo proyecto para el ciclo escolar, cuya consecución deberá abarcar los contenidos y aprendizajes esperados de cada bloque, lo que llevaría al final del ciclo escolar a una mayor integración de dichos contenidos” (SEP, 2011, p. 25).

Como parte final de sus sugerencias, el documento de 2011 presenta una clasificación de los proyectos como: científicos, tecnológicos o ciudadanos, y agrega el aporte a la construcción del ciudadano crítico capaz de proponer soluciones al tiempo que “trascender el salón de clases [que] ayuda a los alumnos a ubicarse mejor en su contexto sociohistórico y los involucra en situaciones reales” (SEP, 2011, p. 26).

Estos dieciséis años de promoción expresa de las dinámicas del aprendizaje basado en proyectos se va a extender algunos años más; en el material de trabajo relativo al Marco curricular del programa 2022 que se espera entre en vigor en el curso del presente año, se plantea una visión centrada en el carácter histórico del sujeto. A este respecto da importancia a la “apropiación del bagaje cultural producto de los procesos históricos humanos que se transmiten en la relación educativa” (DGDC, s f., p. 80); la palabra clave tendría que ser apropiación, ya que este proceso implica el marco axiológico tanto del alumno como del docente y la relación de la escuela con la comunidad.

Líneas más adelante llama a diferenciar la cita de lo histórico con el “hacer historia”; es decir, la forma en que las condiciones del entorno influyen en la formación del individuo y éste a su vez actúa en reciprocidad modificando o perpetuando las condiciones por sus actos u omisiones. Esta perspectiva parte de la visión donde el “aprendizaje se realiza dentro de un contexto social, histórico y territorial concreto que vincula a niñas, niños y adolescentes con su realidad en el plano cognitivo, simbólico, de las emociones, los afectos y la voluntad, además de que permite transformarla” (DGDC, 2022, p. 81).


La naturaleza del proyecto se asume tan amplia que puede involucrar, animando a que
así sea, la colaboración de distintas visiones


Se entiende que el papel del docente sea el de acompañante en el proceso de exponer la realidad, analizarla, reflexionar sobre ella y, de ser necesario, confrontarla exhibiendo sus particularidades en relación con y a partir de los intereses del estudiantado. Esta dinámica requiere estrategias plurales y diversas que mantengan abiertas las puertas de la escuela para la colaboración con otras instancias, a partir del siguiente concepto:

…la escuela es un elemento más de una red de instituciones que tiene la comunidad para construir sus procesos de socialización como son los espacios de producción, rural y urbano; las familias, en todas sus formas; la biblioteca pública; los centros de salud; los espacios de interacción como las asambleas de vecinos, comités de tierra, comités de salud, mesas técnicas de agua, grupos culturales, clubes deportivos, puntos de encuentro y organizaciones de mujeres, organizaciones de trabajadores y trabajadoras, organizaciones estudiantiles, asociaciones civiles y cooperativas (DGDC, s. f., pp. 87-88).

Esta propuesta desde el programa invita a repensar la escuela como un espacio dinámico y dinamizador donde “[l]os contenidos organizados en torno a un proyecto se pueden definir a partir de las experiencias de las niñas, niños y adolescentes extraídas de su vida en el marco de la comunidad-territorio” (p. 149). Pensada de esta manera y desde la condición heterogénea del territorio nacional, se plantea incidir en “los procesos de aprendizaje colectivo [con una] perspectiva solidaria de la educación con la comunidad [que] resignifica las relaciones pedagógicas y sociales desde la diversidad étnica, cultural, lingüística, sexual, de género y físicas” (p. 149).

Parte del trabajo de los colectivos escolares tendría que orientarse a la coordinación de esfuerzos integradores desde las diferentes asignaturas, y también al diseño colegiado de herramientas para la evaluación formativa que correspondan tanto al proyecto como a las asignaturas y visibilicen el trabajo del estudiantado dentro y fuera de la instalación escolar.

Notas

* Docente de la Escuela Secundaria “Benemérito de las Américas”, Huixtla, Chiapas.

CORREO del MAESTRO • núm. 312 • Mayo 2022